Si hay algo que define la temporada de Sarmiento hasta ahora, es su intensidad a la hora de presionar al rival en todas las zonas del campo. El equipo, bajo la dirección del entrenador Barini, ha implementado un estilo de juego que favorece la presión alta, buscando forzar errores en la salida del equipo contrario. Esta táctica ha sido clave en su búsqueda por puntos importantes en la liga.

En los partidos recientes, Sarmiento ha demostrado cómo el pressing puede cambiar la dinámica de un partido. Un claro ejemplo fue el encuentro contra Huracán, donde cada recuperación del balón se tradujo en oportunidades ofensivas. El esfuerzo colectivo ha sido visible, con jugadores como M. García y F. Alaggia presionando constantemente a los defensores rivales y cortando las líneas de pase. Eficiencia en la recuperación La eficiencia en la recuperación del balón ha mejorado notablemente desde que se comenzó a implementar este sistema. Los datos indican que Sarmiento ocupa los primeros lugares en la liga en cuanto a duelos ganados y balones recuperados en el campo contrario. Esta estadística no solo refleja un esfuerzo individual, sino el compromiso de todo el colectivo por recuperar la posesión rápidamente.

Tener un equipo que suele jugar en bloque permite que el pressing sea más efectivo. La coordinación y comunicación entre defensores y mediocampistas ha sido fundamental. J. M. Cabrera y G. Arturia han mostrado un entendimiento excepcional, apoyándose mutuamente en las transiciones defensivas y en la recuperación del balón.

El enfoque de Sarmiento no es solo defensivo. Este estilo de juego agresivo también permite la creación de oportunidades. Con el balón recuperado en campo rival, la transición rápida se convierte en una herramienta letal para sorprender a los oponentes. La mezcla de agresividad y ocupación del espacio está poniendo a Sarmiento en la conversación de los equipos más temidos de la liga.